El elefante del sombrero II

Fanfic yaoi
Fandom: Hetalia
Pairing: Ludwig x Feliciano
Esta historia tendrá lemon y situaciones violentas explícitas en el futuro, aunque no en esta parte en específico, cuando vaya a ser así les avisaré primero. Por favor lean las notas que puse hasta el final, que lo disfruten :3


Era otro día gris de noviembre, Feliciano miró por la ventana hacia la calle vacía, luego al reflejo de Antonella en el vidrio, así no se daría cuenta de que la miraba mientras se pintaba los labios. Ella le gustaba mucho más cuando usaba maquillaje y le sonreía con los labios tan rojos, pero sabía que Antonella se arreglaba tanto por que iba a salir con su hermano, aunque ella no se lo dijera sabía que prefería a Lovino, sintió una aguja clavada en el pecho y siguió con lo que estaba haciendo.

Pensó que podía decirles que no salieran por que iba a caer una tormenta, pero de verdad necesitaba que fueran a conseguirle otra bicicleta, era mucho peor hacer las entregas de la tienda caminando, además del clima tan malo no podía llevar demasiadas cosas y tenía que hacer más viajes. Lovino no se enojó tanto cómo imaginó Feliciano cuando le dijo que había perdido la bicicleta por que cayó al río y hasta necesitó ayudar para salir, iba a empezar a maldecir pero Antonella consideró más importante que Feliciano llevaba horas empapado y tenía tantos moretones que parecía que lo había arroyado un caballo, entonces Lovino estuvo de acuerdo con ella en que no tenía caso enojarse y sólo necesitaban conseguirle otra bicicleta.

Terminó de ordenar los tomates frescos en la estantería y Lovino trató de tomar uno especialmente grande, Feliciano lo detuvo y le ofreció otro.

—Yo no quería ese —Lovino guardó el tomate en el bolsillo de su gabardina y también tomó el que quería primero sin pensar que sostenía la pirámide que hizo Feliciano y los demás fueron a rodar hasta el suelo— Ah, lo siento.

Lovino recogió los tomates y Antonella se apresuró a ayudarle, los pusieron en desorden en el estante y salieron de la tienda tomados del brazo. Feliciano evitó pensar demasiado en que no se despidieron de él, sabía que los dos lo apreciaban pero se sentía excluído cuando estaban juntos.

Volvió a acomodar los tomates y se sentó a esperar, las nubes amenazaban con un diluvio y no había nadie en las calles, era obvio que nadie iba a ir a comprar nada enmedio de una tormenta y hasta entonces pensó que hubiera sido mejor cerrar para poder acompañarlos. Estaba comenzando a llover, Feliciano por fin se resignó a irse a la cama temprano cuando el soldado que lo sacó del río entró a la tienda, lo reconoció de inmediato.

—¡Ludwig, hola!

Ludwig se extrañó de que lo llamaran por su nombre y le prestó más atención al chico del mostrador, él también reconoció a Feliciano pero no recordó su nombre. No le dio la mayor importancia, había ido a la tienda muchas veces y jamás se había fijado en él, iba a pedirle unos cigarros pero antes de que pudiera decir nada Feliciano le dijo que esperara y salió corriendo hacia la trastienda, así que esperó para que lo atendiera.

Regresó en un segundo y puso las manos detrás de su espalda ocultándole algo descaradamente, le sonrió con complicidad y con emoción suponiendo que Ludwig ya sabía qué escondía.  

—Tengo algo para ti.

—¿Y qué puede ser? —Ludwig pensó que le regalaría una nadería para darle las gracias de nuevo.

—Es algo que dejaste olvidado el otro día.

El rostro de Ludwig se iluminó pero no quiso preguntar si era lo que pensaba para no desilucionarse si resultaba otra cosa y solo extendió la mano hacia Feliciano como pidiéndole que le mostrara lo que tenía. Él tomó su mano y puso en su palma la cruz de hierro*, se alegró de haberla guardado cuando vio la expresión de Ludwig, él la observó asombrado unos instantes, había creído que ya nunca la volvería a ver, le sonrió a Feliciano sin darse cuenta y abrochó el listoncito de la cruz alrededor del segundo botón de su guerrera.

—Gracias.

—De nada —Feliciano lo miraba con dulzura, parecía muy preciada para Ludwig y le dio gusto poder devolvérsela— ¿esa cruz es muy querida para ti?

—Es sólo una medalla de segunda clase.

Dijo Ludwig de nuevo muy serio como restándole importancia. Feliciano sintió mucha curiosidad al saber qué era un premio y no dudó en interrogarlo al respecto olvidándo que estaba empezando a llover y Ludwig había ido ahí a comprar algo.

—¿Y por qué te ganaste esa medalla?

—Por valor en batalla —Ludwig también había olvidado a qué fue originalmente.

—Es impresionante, sí eres muy valiente, arriesgaste tu vida por mi. Pero debieron de darte otra cosa como premio.

—¿Otra cosa? —Ludwig estaba impresionado de escuchar eso, recibir una cruz de hierro era todo un privilegio y era muy difícil de conseguir.

—Sí, algo diferente... no sé qué otra cosa diferente, pero al menos debieron haber escrito el motivo detrás de la medalla, algo como "para Ludwig, que es el soldado más valiente"

—¿Y por qué harían algo como eso? —Ludwig trató de imaginar el mensaje grabado en el reverso de su medalla y le pareció totalmente fuera de lugar.

—Bueno, por que, yo la encontré tirada en el suelo y pensé que era un adorno de tu uniforme, no me imaginé que significara que habías hecho algo importante...

—Basta con que yo lo sepa.

Feliciano se sintió intimidado por el tono que usó Ludwig, no había querido darle a entender que su premio era simple o que solo servía de adorno.

—Lo siento, yo quería decir que si hubiera sabido que era un premio la hubiera guardado con mucho cuidado y te la hubiera devuelto antes, es que no sabía dónde encontrarte.

Ludwig pensó detenidamente en el atropeyado discurso de Feliciano, es verdad que él conocía el significado de la cruz de hierro por que sabía del estatus de las cruces de primera y segunda clase, y mejor aún, de las cruces de caballero, pero para un chico cualquiera no era diferente a cualquier insignia del uniforme, era solo un pedacito de metal. Recordó la angustia que pasó cuando se dio cuenta que la había perdido por que ya no tenía con qué demostrar su estatus, y pensó que no era cierto que era suficiente con que él supiera de sus méritos por que entonces la cruz no le hubiera hecho tanta falta.

—Es cierto, no podías saber que era una distinción —Ludwig tenía de nuevo un tono amable y Feliciano se tranquilizó.

—Ha sido una suerte que hayas venido aquí.

—Teníamos que volver a encontrarnos, vengo aquí todo el tiempo desde que llegué, hace dos meses.

Afuera ya llovía a cántaros pero Feliciano no se lo hizo notar a Ludwig por que parecía no tener problema con seguir conversando.

—No recuerdo haberte visto, pero es normal. Es que yo no hablo con los alemanes, y todos me parecían muy iguales con sus uniformes, pero ahora que somos amigos tú me pareces diferente.

—No somos amigos —La mirada de Feliciano se entristeció, Ludwig no quería ser descortés y trató de componerlo —Quiero decir que aún no somos amigos.

—¿Por qué no?

—Por que apenas nos conocemos —Entonces Ludwig volvió a recordar su libro, como el día que se encontró con Feliciano por primera vez —Aún no tenemos un vínculo.

En el libro**, que habían supuesto que era de ciencia ficción, el supuesto alienígena era un niño perdido, príncipe de su planeta, que viajaba en busca de amigos, y en su camino había encontrado a un zorro, del que se hizo amigo después de frecuentarlo, y haber formado un "vínculo".

—¿Y cómo podemos conseguir ese vínculo?

—Bueno, leí en un libro en que un zorro que quería ser amigo de un príncipe... —Ludwig hizo una pausa, no sabía por qué había dicho eso y mucho menos como continuar — Le pidió que se encontraran todos los días a la misma hora para que se acostumbraran el uno al otro y pudieran crear un vínculo.

Feliciano pensó que si solo había leído en un libro una técnica para hacer amigos no debía tener demasiados. Ludwig le simpatizaba mucho y eso era suficiente para él aunque apenas se conocieran, pero tal vez él quería conocerlo mejor primero y era muy tímido para decírselo directamente.

—Creo que es una buena idea —Ludwig se alivió interiormente de que Feliciano no se diera cuenta que solo lo había dicho por decir algo —¿Y dónde nos encontraremos?


*La cruz de hierro es una condecoración militar de Prusia y Alemania que antiguamente se concedía por actos meritorios o de valentía en las tropas.
**De nuevo se refiere al libro El principito de Antoine de Saint-Exupery, en el, el principito logra hacerse amigo de un zorro con una técnica para volverlo un animal doméstico.

Comentarios

También visita

Cómo tener un stand (sí, como los de Jojo)

Como recuperar a tu ex en dos sencillos pasos