Eternidad por siempre
Historia original sobre vampiros
Chico x chica
Tiene situaciones de violencia, pero nada tan grave, que la disfruten <3
Atardecía, Lady Viola descansaba recostada en una banca del jardín con la cabeza apoyada en el regazo de su pretendiente favorito y fingía prestarle atención. Él le ofrecía desesperadamente amor eterno, absoluta fidelidad y una larga vida juntos, colmada de alegrías y viajes maravillosos; a cambio, claro, de que ella lo amara con la misma devoción.
Estaba muy inspirado por el romanticismo de la situación y la contemplación del escote de Lady Viola desde ese ángulo, pero su poesía improvisada llena de “eternidad” y “por siempre”, lejos de seducir a su amada, la estaba aburriendo terriblemente y lo peor era que él no se daba cuenta. Muchos otros ya le habían hecho las mismas proposiciones antes, de formas mucho más románticas y con palabras más floridas, pero lo que Lady Viola nunca llegaría a saber es que aquel pobre viajero era el único que se las hacía con verdadero amor.
Cierto que el viajero, en toda su existencia de vagancia y excesos, había conocido a muchas mujeres y se había aprovechado de ellas como mejor le convino, pero conocer a Lady Viola había revivido en él el deseo de encontrar una compañera para la eternidad, una mujer que le gustara en todos los sentidos, por su belleza física, por sus maneras y por sus sentimientos. Deseo al que había renunciado hace tiempo por no encontrar a la candidata ideal, pero Lady Viola lo hacía sentir algo que hasta entonces le era desconocido, y no necesitó pensarlo mucho para cambiar sus planes homicidas y hablarle de amor en serio.
Pero esa tarde había resuelto ponerle fin a su cortejo, que le estaba resultando demasiado oneroso, por que como todo enamorado, temía que a pesar de su caballerosidad y sus galanterías ella terminara rechazándolo. Además su permanencia en el pueblo le había acarreado muchas dificultades, algunas económicas, aunque para él ningún precio era demasiado elevado con tal de conseguir un momento a solas con aquella joven, tan hermosa e inteligente como él creía dulce y cariñosa; pero para él quedarse mucho tiempo en un solo lugar implicaba arriesgar demasiado, hasta su propia vida, que entonces ya no podría compartir con Lady Viola.
Entonces, después de hechas sus mejores y más atractivas promesas de amor y felicidad, él le pidió amable y ansiosamente una resolución hacia sus sentimientos. Lady Viola, entretenida viendo a una golondrina tratando de atrapar a una polilla, se había perdido de la mitad de su discurso, pero había escuchado tantos y tan parecidos que intuyó de qué se trataba y contestó lo mismo que contestaba todas las veces, una vaga respuesta que oscilaba entre un sí y un sí pero después.
El viajero sintió su corazón centenario acelerarse violentamente por la incertidumbre y la desesperación, tomó por los hombros a Lady Viola e hizo que dejara de mirar a la golondrina y lo viera a él, le repitió atropelladamente que el amor que le hacía sentir era puro y verdadero, le recordó que él, a diferencia de sus otros prentendientes, tenía la posibilidad de ofrecerle el mundo y la eternidad, y finalmente le exigió una respuesta definitiva, aunque fuera decepcionante.
Lady Viola, fastidiada, estuvo a punto de rechazarlo, pero recordó que los aretes que le había regalado, tras ser examinados por un profesional, habían resultado ser de esmeraldas genuinas, y pensó que sería conveniente contar con sus favores durante más tiempo, así que aceptó su amor de una forma exagerada y teatral. El viajero estaba tan enamorado de ella que no distinguió que era una mentira descarada, y estaba tan feliz que le anunció que le daría un regalo que estaba reservando para el día que se fugaran juntos.
Lady Viola se había perdido de esa parte, pero le dio lo mismo, después de recibir su regalo esperaría unos días y le diría que no estaba segura de sus sentimientos para deshacerse de él.
Se sonrieron el uno al otro, mirándose a los ojos, Lady Viola esperaba que sacara el regalo de donde lo ocultaba, no podía ser de dimensiones aparatosas, como un ramo de flores, así que imaginaba algo pequeño y valioso, como un par de artes incrustados de esmeraldas, aunque lo que recibiría era tan valioso que no podía dársele un precio. El viajero le pidió que cerrara los ojos, ella obedeció y él se apresuró a morderse y a darle un beso de amor absoluto empapado de sangre.
A Lady Viola le dio asco, pero se olvidó rápidamente de eso cuando sintió el placer incomparable de la transformación y abrió los ojos a su nueva vida de vampiro, entonces entendió que el viajero había cumplido su promesa de regalarle la eternidad por siempre. Se incorporó de golpe y saboreó en sus labios los restos de la sangre del viajero, entonces supo, por una razón hasta entonces incomprensible para ella, que había sido convertida irreversiblemente en un vampiro.
Entonces el viajero trató de explicarle, desde el principio, como le habían explicado a él al convertirlo varias décadas atrás, que los vampiros son personas más o menos normales a las que se les ha concedido el don de alimentarse de las virtudes de las personas a través de su sangre. Empezó a contarle, desordenadamente, que hace tiempo había abandonado a los otros vampiros que solo buscaban succionar la juventud y la belleza de sus víctimas buscando hacerse de otra clase de aptitudes y talentos. Lady Viola, excitada por la sensación latente su nueva existencia, lo escuchaba aún menos que cuando era una humana normal, el viajero trató de calmar el vivo entusiasmo que adivinaba en su mirada y continuó con su relato. Le contó que en el fluído de la sangre se encontraba la esencia de todo lo que es el ser humano, sus talentos y virtudes físicas, espirituales y mentales, así como sus defectos, y de eso se alimentaba el vampiro, y como ejemplo le contó su última anécdota: había atacado a una anciana monja a la que robó sus conocimientos en medicina, pero por consecuencia también le había transmitido su vejez y su artritis, así que había llegado al pueblo buscando hermosas jóvenes para beber su sangre y tomar de sus vidas la juventud y la salud perdidas.
Lady Viola apenas le dio importancia a que el viajero prácticamente le confesó que sus primeras intenciones eran asesinarla, había sido transmutada físicamente pero la naturaleza práctica de su alma había quedado intacta, mientras el viajero hacía planes en voz alta sobre su maravilloso futuro juntos, ella se preguntaba si podía saber algo más de su nueva condición a través de su pretendiente favorito, pero no preguntándole, claro, por que divagaba mucho al hablar y eso tomaría demasiado tiempo. Además de que ella siempre tomaba el camino más fácil, y como se consideraba una mujer inteligente y virtuosa, sintió curiosidad de las afirmaciones mágicas del viajero le hizo acerca de obtener conocimientos bebiendo la sangre de una persona versada y decidió poner en práctica sus propios conocimientos en el arte del engaño.
Se acercó tímida y seductora a la vez, como si fuera a besarlo, y cuando él cerró los ojos le mordió el cuello tan fuerte como pudo, como había leído que hacían los vampiros de las leyendas. La sangre salió a borbotones de la yugular y ella bebió apresuradamente, entonces entendió lo que era verdad y lo que era una leyenda, supo que aún podía maquillarse frente al espejo, comer pan de ajo y usar crucifijos de plata; y más que eso, junto con su sangre se bebió toda la vida de su enamorado y lo que a lo largo de ella había acumulado, entre otras cosas, los conocimientos de la monja de su relato, el talento plástico de varios artistas y más de trece idiomas. Lady Viola, que en verdad era muy inteligente, intuyó que jamás saborearía a un hombre tan culto y delicioso como lo sería aquel viajero, y tuvo razón, nunca en su vida, aún alimentándose de otros vampiros, logró tantos conocimientos juntos de las ciencias y las artes como aquella vez.
El viajero, sintiéndose traicionado, trató de apartarla, pero ella bebía rápidamente y no pudo hacer nada. Al acabar con él, Lady Viola lo echó a un lado y se miró el vestido ensangrentado, se levantó y entró a su casa a cambiarse, ya después pensaría que hacer con los restos del infortunado.
Chico x chica
Tiene situaciones de violencia, pero nada tan grave, que la disfruten <3
Atardecía, Lady Viola descansaba recostada en una banca del jardín con la cabeza apoyada en el regazo de su pretendiente favorito y fingía prestarle atención. Él le ofrecía desesperadamente amor eterno, absoluta fidelidad y una larga vida juntos, colmada de alegrías y viajes maravillosos; a cambio, claro, de que ella lo amara con la misma devoción.
Estaba muy inspirado por el romanticismo de la situación y la contemplación del escote de Lady Viola desde ese ángulo, pero su poesía improvisada llena de “eternidad” y “por siempre”, lejos de seducir a su amada, la estaba aburriendo terriblemente y lo peor era que él no se daba cuenta. Muchos otros ya le habían hecho las mismas proposiciones antes, de formas mucho más románticas y con palabras más floridas, pero lo que Lady Viola nunca llegaría a saber es que aquel pobre viajero era el único que se las hacía con verdadero amor.
Cierto que el viajero, en toda su existencia de vagancia y excesos, había conocido a muchas mujeres y se había aprovechado de ellas como mejor le convino, pero conocer a Lady Viola había revivido en él el deseo de encontrar una compañera para la eternidad, una mujer que le gustara en todos los sentidos, por su belleza física, por sus maneras y por sus sentimientos. Deseo al que había renunciado hace tiempo por no encontrar a la candidata ideal, pero Lady Viola lo hacía sentir algo que hasta entonces le era desconocido, y no necesitó pensarlo mucho para cambiar sus planes homicidas y hablarle de amor en serio.
Pero esa tarde había resuelto ponerle fin a su cortejo, que le estaba resultando demasiado oneroso, por que como todo enamorado, temía que a pesar de su caballerosidad y sus galanterías ella terminara rechazándolo. Además su permanencia en el pueblo le había acarreado muchas dificultades, algunas económicas, aunque para él ningún precio era demasiado elevado con tal de conseguir un momento a solas con aquella joven, tan hermosa e inteligente como él creía dulce y cariñosa; pero para él quedarse mucho tiempo en un solo lugar implicaba arriesgar demasiado, hasta su propia vida, que entonces ya no podría compartir con Lady Viola.
Entonces, después de hechas sus mejores y más atractivas promesas de amor y felicidad, él le pidió amable y ansiosamente una resolución hacia sus sentimientos. Lady Viola, entretenida viendo a una golondrina tratando de atrapar a una polilla, se había perdido de la mitad de su discurso, pero había escuchado tantos y tan parecidos que intuyó de qué se trataba y contestó lo mismo que contestaba todas las veces, una vaga respuesta que oscilaba entre un sí y un sí pero después.
El viajero sintió su corazón centenario acelerarse violentamente por la incertidumbre y la desesperación, tomó por los hombros a Lady Viola e hizo que dejara de mirar a la golondrina y lo viera a él, le repitió atropelladamente que el amor que le hacía sentir era puro y verdadero, le recordó que él, a diferencia de sus otros prentendientes, tenía la posibilidad de ofrecerle el mundo y la eternidad, y finalmente le exigió una respuesta definitiva, aunque fuera decepcionante.
Lady Viola, fastidiada, estuvo a punto de rechazarlo, pero recordó que los aretes que le había regalado, tras ser examinados por un profesional, habían resultado ser de esmeraldas genuinas, y pensó que sería conveniente contar con sus favores durante más tiempo, así que aceptó su amor de una forma exagerada y teatral. El viajero estaba tan enamorado de ella que no distinguió que era una mentira descarada, y estaba tan feliz que le anunció que le daría un regalo que estaba reservando para el día que se fugaran juntos.
Lady Viola se había perdido de esa parte, pero le dio lo mismo, después de recibir su regalo esperaría unos días y le diría que no estaba segura de sus sentimientos para deshacerse de él.
Se sonrieron el uno al otro, mirándose a los ojos, Lady Viola esperaba que sacara el regalo de donde lo ocultaba, no podía ser de dimensiones aparatosas, como un ramo de flores, así que imaginaba algo pequeño y valioso, como un par de artes incrustados de esmeraldas, aunque lo que recibiría era tan valioso que no podía dársele un precio. El viajero le pidió que cerrara los ojos, ella obedeció y él se apresuró a morderse y a darle un beso de amor absoluto empapado de sangre.
A Lady Viola le dio asco, pero se olvidó rápidamente de eso cuando sintió el placer incomparable de la transformación y abrió los ojos a su nueva vida de vampiro, entonces entendió que el viajero había cumplido su promesa de regalarle la eternidad por siempre. Se incorporó de golpe y saboreó en sus labios los restos de la sangre del viajero, entonces supo, por una razón hasta entonces incomprensible para ella, que había sido convertida irreversiblemente en un vampiro.
Entonces el viajero trató de explicarle, desde el principio, como le habían explicado a él al convertirlo varias décadas atrás, que los vampiros son personas más o menos normales a las que se les ha concedido el don de alimentarse de las virtudes de las personas a través de su sangre. Empezó a contarle, desordenadamente, que hace tiempo había abandonado a los otros vampiros que solo buscaban succionar la juventud y la belleza de sus víctimas buscando hacerse de otra clase de aptitudes y talentos. Lady Viola, excitada por la sensación latente su nueva existencia, lo escuchaba aún menos que cuando era una humana normal, el viajero trató de calmar el vivo entusiasmo que adivinaba en su mirada y continuó con su relato. Le contó que en el fluído de la sangre se encontraba la esencia de todo lo que es el ser humano, sus talentos y virtudes físicas, espirituales y mentales, así como sus defectos, y de eso se alimentaba el vampiro, y como ejemplo le contó su última anécdota: había atacado a una anciana monja a la que robó sus conocimientos en medicina, pero por consecuencia también le había transmitido su vejez y su artritis, así que había llegado al pueblo buscando hermosas jóvenes para beber su sangre y tomar de sus vidas la juventud y la salud perdidas.
Lady Viola apenas le dio importancia a que el viajero prácticamente le confesó que sus primeras intenciones eran asesinarla, había sido transmutada físicamente pero la naturaleza práctica de su alma había quedado intacta, mientras el viajero hacía planes en voz alta sobre su maravilloso futuro juntos, ella se preguntaba si podía saber algo más de su nueva condición a través de su pretendiente favorito, pero no preguntándole, claro, por que divagaba mucho al hablar y eso tomaría demasiado tiempo. Además de que ella siempre tomaba el camino más fácil, y como se consideraba una mujer inteligente y virtuosa, sintió curiosidad de las afirmaciones mágicas del viajero le hizo acerca de obtener conocimientos bebiendo la sangre de una persona versada y decidió poner en práctica sus propios conocimientos en el arte del engaño.
Se acercó tímida y seductora a la vez, como si fuera a besarlo, y cuando él cerró los ojos le mordió el cuello tan fuerte como pudo, como había leído que hacían los vampiros de las leyendas. La sangre salió a borbotones de la yugular y ella bebió apresuradamente, entonces entendió lo que era verdad y lo que era una leyenda, supo que aún podía maquillarse frente al espejo, comer pan de ajo y usar crucifijos de plata; y más que eso, junto con su sangre se bebió toda la vida de su enamorado y lo que a lo largo de ella había acumulado, entre otras cosas, los conocimientos de la monja de su relato, el talento plástico de varios artistas y más de trece idiomas. Lady Viola, que en verdad era muy inteligente, intuyó que jamás saborearía a un hombre tan culto y delicioso como lo sería aquel viajero, y tuvo razón, nunca en su vida, aún alimentándose de otros vampiros, logró tantos conocimientos juntos de las ciencias y las artes como aquella vez.
El viajero, sintiéndose traicionado, trató de apartarla, pero ella bebía rápidamente y no pudo hacer nada. Al acabar con él, Lady Viola lo echó a un lado y se miró el vestido ensangrentado, se levantó y entró a su casa a cambiarse, ya después pensaría que hacer con los restos del infortunado.
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